viernes, 15 de noviembre de 2013

Venecia persigue a Calatrava

El juicio contra el arquitecto por el sobrecoste millonario del puente que diseñó en Italia es aplazado hasta 2014

No se le pudo entregar la citación en tiempo y forma en su domicilio habitual de Nueva York

"Creo sinceramente que se trataba de una operación para ganar tiempo", sostiene el fiscal



Desde que el puente diseñado en Venecia por el arquitecto español Santiago Calatrava fue inaugurado a finales de 2008 —cuatro años después de lo previsto y con un sobrecoste cercano a los cuatro millones de euros—, 38 peatones han presentado sendas denuncias tras descalabrarse en sus resbaladizos 106 escalones. “Más todos aquellos que se han quedado con el golpe dado sin llegar a presentar la engorrosa denuncia”, apunta Carmine Scarano, el fiscal jefe del Tribunal de Cuentas de la región del Véneto. Así que ahora, cada vez que la lluvia cae sobre Venecia, varias dotaciones de la policía local se colocan en el puente que une la plaza de Roma con la estación del tren para que residentes y turistas —muchos de ellos arrastrando sus maletas por los escalones— circulen exclusivamente por la zona central, la única que no resbala. Todo esto y mucho más le quería contar ayer personalmente el fiscal Scarano al arquitecto español, pero no pudo ser. El juicio contra Santiago Calatrava por los muy costosos errores en la construcción del puente de la Constitución tuvo que ser aplazado hasta noviembre de 2014, al no haberse podido entregar la citación en tiempo y forma en el domicilio habitual del arquitecto en Nueva York.
Unos minutos después de aplazado el juicio, y en su despacho con vistas al Gran Canal, el fiscal Scarano explica por qué cree que Santiago Calatrava lo lleva toreando meses: “La legislación italiana dispone que, una vez concluida la investigación, los residentes en el extranjero tienen que ser citados al juicio con 150 días de antelación. No creíamos que iba a haber problemas, porque antes de la primera citación ya habíamos intercambiado correspondencia con el señor Calatrava en su residencia de Park Avenue. Siempre contestaba él personalmente y en italiano. Pero cuando llegó la primera citación oficial, desapareció. Nosotros se la mandábamos a la misma dirección mediante una agencia de EE UU, que nos la enviaba de regreso dándonos todo lujo de detalles de la persona de servicio que abría la puerta —¡hasta del peso, que no sé como calculaban!—, pero sin la firma de Calatrava. Ahora han dicho sus abogados que tendríamos que haberle mandado la citación a Suiza… Creo sinceramente que se trataba de una operación para ganar tiempo, pero como no tengo ni el padrón de Nueva York ni el de Zúrich no nos queda más remedio que esperar hasta el 13 de noviembre de 2014”.
La historia no queda ahí. De aquí a entonces, el Tribunal Supremo italiano tendrá que decidir si el Tribunal de Cuentas —que solo puede actuar contra los empleados públicos— tiene competencias para juzgar al arquitecto español. Según los abogados romanos de Calatrava, Marco D'Alberti y Pierluigi Piselli, su cliente no supervisó la construcción del puente por encargo del Ayuntamiento de Venecia, sino que solo lo diseñó y colaboró después como “consultor artístico”. La jugada legal pretende, sobre todo, deshacerse del marcaje del fiscal Scarano, quien en sus 90 folios de acusación no juzga si el puente es bonito o feo, pero sí que costó mucho más de lo previsto y que se ha convertido en una carga constante para la ciudad.
En un primer momento se estableció un presupuesto de 3,8 millones de euros, que después se elevó hasta 6,7 millones y que finalmente llegó a los 11. “Pero el problema”, añade el fiscal del Tribunal de Cuentas, “es que el puente va a seguir costando dinero al erario público porque se mueve. En el futuro supondrá un constante y desproporcionado desembolso económico por parte de la administración dado que la obra padece una enfermedad crónica, que necesitará una vigilancia constante y diversas intervenciones que no están relacionadas de ninguna manera con la manutención ordinaria”.
Desde Valencia, el diputado de Izquierda Unida en las Cortes Valencianas Ignacio Blanco, autor de un blog —www.calatravatelaclava.com— en el que realiza un seguimiento puntual de los problemas de las obras del arquitecto valenciano, explica que el puente de Venecia sigue una tónica ya habitual: "El nivel de definición de sus proyectos iniciales es muy bajo y por eso luego los costes reales se disparan". En esta ocasión, Venecia está empeñada en que Calatrava pague de su bolsillo, pero la solución no llegará —al menos— hasta dentro de un año.

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