sábado, 23 de noviembre de 2013

Los arquitectos que reconstruyen sobre ruinas

En los últimos cinco años, surgió la motivación por rescatar el patrimonio que sólo parecía ocupar a expertos europeos. Cuatro arquitectos apuestan por trabajar sobre estructuras frágiles de adobe para ver aparecer obras originales.



El 27-F cambió la mirada sobre el patrimonio en la ciudad. El remezón hizo ver hitos arquitectónicos que de no haberse visto en el suelo o gravemente dañados, no se habría apuntado su relevancia. Casos como el Palacio La Alhambra, la Basílica del Salvador y el Palacio Pereira -entre otros 279 que tienen daños regulares o menores- llamaron la atención de la autoridad e impulsaron al Gobierno Regional, al Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes y a la Subsecretaría de Desarrollo Regional, a destinar  recursos para la reconstrucción. También, a buscar financiamiento para recuperarlos. Al terremoto se han sumado ahora incendios de edificios nonagenarios, que dada su antigüedad acusan precariedad.  
Cada inmueble de valor arquitectónico está protegido por la Ley 17.288 de Monumentos Nacionales y eso implica que deben “ser mantenidos por el propietario y no podrá destruirse, transformarse o repararse, ni hacer en sus alrededores construcción alguna, sin haber obtenido autorización del Consejo de Monumentos Nacionales”. Sin embargo, los recursos son acotados. Basta con tener en cuenta que la reparación del Palacio Pereira, ubicada en San Martín con Huérfanos y que data de la segunda mitad del siglo XIX, que en 2016 se transformará en la futura sede del Consejo de Monumentos y la Dibam costará más de $ 2.000 millones, mucho más que un edificio como los que se construyen en Sanhattan.
“Por lo general, un edificio nuevo cuesta 25 UF el metro cuadrado y uno patrimonial 32 UF. Además, hay que agregar el papeleo. Uno nuevo está listo en 18 meses, mientras que uno antiguo son dos años de estudio y dos más de reparación”, dice Rodrigo Galaz, gerente general de Integración Inmobiliaria, que participó en la remodelación del edificio Ariztía en el barrio La Bolsa.
“Los edificios patrimoniales son parte de la memoria colectiva de un lugar. Nos recuerdan costumbres, vivencias y formas de construir que hoy están prácticamente desaparecidas. Santiago debe tener un equilibrio entre lo moderno y lo antiguo”, dice el arquitecto UC Fernando Pérez.
EN REPARACION
Según cifras del CMN los Monumentos Históricos Nacionales, inmuebles protegidos en su totalidad por esta entidad, alcanzan los 405 en Santiago. Sin embargo, según el CMN, hoy el 92% de ellos están en vías de ser reparados. Detrás de este impulso por rescatar ruinas hay arquitectos convencidos de conservar la historia de la ciudad.
Uno de ellos y el pionero dentro de la restauración de edificios en Santiago es Raúl Irarrázaval, arquitecto a cargo de la reconstrucción de la Posada del Corregidor, ubicada en barrio Esmeralda, que tendrá un café literario y una sala de exposiciones disponible a finales de 2014. También está trabajando en el Palacio Iñiguez del barrio Dieciocho, que se quemó en abril de este año. Además del Palacio La Alhambra, obras que comenzarían en enero de 2014.
“Antes, las cosas se hacían más al lote. Antes las restauraciones eran más baratas que una obra nueva, ahora es todo lo contrario, los muros se deben reforzar y los trabajos son mucho más acabados que antes. El terremoto cambió toda la mirada que había sobre la reconstrucción en la ciudad”, explica Irarrázaval.
Misma opinión tiene Rodrigo Pérez de Arce, arquitecto a cargo de la remodelación de la casa Goycolea y del Club Domingo Fernández Concha, obras que deberían estar terminadas a comienzos de 2015 y que tendrán un circuito peatonal, además de una serie de restaurantes. “Será como el Patio Bellavista, pero con un carácter patrimonial”.
“La norma antisísmica que existe en nuestro país hace que toda restauración sea difícil, por eso los constructores son complejos de encontrar, pues es muy caro. Además, el CMN pareciera estar superado por las solicitudes y ahora reciben tres o cuatro veces más que antes, por lo que se convierte en un papeleo lento que requiere mucho tiempo”, explica el arquitecto.
Cecilia Puga estudió restauración en Italia y es la encargada de la remodelación del Palacio Pereira. Destaca que el cambio de mirada en el CMN ha sido notorio en el último tiempo. “Hace cinco años, este había aprobado que en el Palacio Pereira se construyera una torre de 20 pisos sólo manteniendo su fachada. Ahora todo eso es impensado. El patrimonio en Santiago debe ser financiado y eso es difícil, pero la nueva ley Valdés facilitará la donación patrimonial. Si te consigues un monto de hasta $ 250 millones, el Estado te facilitará la otra mitad”, cuenta Puga.

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