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viernes, 15 de noviembre de 2013

Nueva imágen del ‘Apple Campus’ en Cupertino, California – Foster + Partners

Nuevas imágenes del ‘Apple Campus’ en Cupertino, California – Foster + Partners
Estados Unidos > Nueva imágen del ‘Apple Campus’, en Cupertino, California,.diseñado porFoster + Partners junto a ARUP North America y Kier & Wright [Wired]

La Freedom Tower de Nueva York, el edificio más alto de América


NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS (12/NOV/2013).- La Freedom Tower de Nueva York es el rascacielos más alto del continente americano con sus 542 metros, por delante de la Torre Willis de Chicago, según decidió hoy el Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano (CTBUH). 

El edificio neoyorquino, cuyo nombre oficial es One World Trade Center, se alza así como el más alto de América tras contabilizarse la aguja instalada este año, y que le hace pasar de 417 metros a 542, superando los 442 metros del rascacielos de Chicago. 


El CTBUH indicó también que la ''Torre de la Libertad'' es el tercer edificio más alto del mundo, sólo por detrás de la torre Burj Khalifa (Dubai), con 828 metros, y las Torres Abraj al Bait de la Meca (Arabia Saudí), con 601 metros. 


''Aunque a la aguja se le quitó el revestimiento, aún puede verse que es un elemento arquitectónico'', indicó el director ejecutivo de CTBUH, Anthony Wood, quien añadió que la aguja de la Torre de la Libertad ''no es sólo un mástil de acero del que colgar antenas parabólicas''. 


Las normas actuales del CTBUH indican que las antenas no se tienen en cuenta a la hora de contabilizar la altura total, pero sí las agujas, ya que éstas se consideran elementos arquitectónicos. 


La decisión del consejo, sin embargo, matiza que el One World Trade Center sólo podrá adjudicarse definitivamente el título de edificio más alto de América cuando esté completamente terminado y ocupado, algo previsto para principios del año próximo. 


El CTBUH, una organización con sede en Chicago, ha dado a conocer la decisión que pone fin a 40 años de supremacía de la Torre Willis en el continente en sendas ruedas de prensa en Chicago y Nueva York. 


La torre de Chicago, de 130 pisos en el último de los cuales hay un observatorio con bar y restaurante muy visitado, era conocida anteriormente por el nombre de Torre Sears, y llegó a ser el edificio más alto del mundo, un título que perdió hace tiempo en favor de varios edificios asiáticos. 


Nueva York mantuvo durante mucho tiempo el título de la ciudad con el mayor rascacielos del mundo gracias al mítico Empire State, pero en 1974 llegó Chicago con la Torre Sears para arrebatarle ese honor.

Destino arquitectura


Un edificio icónico por cada año de ‘El Viajero’. La escuela que ha cambiado la vida de un pueblo en Áfricano el auditorio de Cartagena. 15 lugares que merecen el viaje.

Los vidrios sujetos a una trama en diamante de la biblioteca de Seattle, proyectada por el holandés Rem Koolhaas. /JAMES LEYNSE
Un viaje por el mundo y el tiempo permite no solo regresar lmomento en que se inauguraron algunas de las obras más importantes de los últimos 15 años, también sirve para examinar la evolución de la arquitectura. En este tiempo, el arte y la arquitectura se han ido acercando hasta confundirse; las grandes estrellas han cedido —involuntariamente— espacio a autorías anónimas, colectivas o menos conocidas, y finalmente otro tipo de arquitectos, preocupados por llegar a más gente, se ha ido haciendo con el reconocimiento de su disciplina. Esa mezcla de monumentos, sentido común, arte y comercio permite aventurar para los próximos años una arquitectura con más ganas de ayudar que de impresionar, más culta y menos efectista, más reflexiva, pero no menos arriesgada.
Cúpula del Reichstag, en Berlín, proyectada por Norman Foster. / GETTY
1999. Reichstag de Berlín

Norman Foster

Tras un siglo de drásticos cambios y después de sobrevivir a un incendio, a la invasión del ejército soviético y a la división de Alemania, en abril de 1999 el Parlamento se reunió de nuevo en Berlín bajo la polémica cúpula de vidrio ideada por Norman Foster, al que Calatrava acusó de plagio. Esa protuberancia se convirtió, casi de inmediato, en el nuevo símbolo de una ciudad reconstruida que, sin embargo, no quería ser nueva. Junto a la huella del antiguo muro y cerca de la simbólica Puerta de Brandeburgo, hoy la cúpula sobre el salón de plenos y con vistas a la ciudad se puede visitar.
2000. Ayuntamiento de Utrecht

Enric Miralles y B. Tagliabue

El año 2000 murió Enric Miralles, posiblemente el proyectista español con más genio desde Gaudí. Este fue su último edificio, aunque muchos de sus proyectos, como el Parlamento escocés, serían póstumos. En Utrecht (Holanda) puede verse a Miralles trabajando con lo que más le gustaba: las capas que revelan la historia de los edificios y los desconchados que con el paso del tiempo decoran. Su manera poco cartesiana de sumar volúmenes trataba de cuidar a la vez a los usuarios del Ayuntamiento —llevándoles luz u ofreciéndoles vistas— y a los peatones. Pasear por una ciudad en la que los edificios son capaces de ofrecer varias caras rompe la monótona rutina y convierte un lugar en un pozo sin fondo. En Utrecht puede visitarse también la Casa Schroeder, una singular vivienda neoplasticista de Gerrit Rietveld.
2001. Escuela en Burkina Faso

Diébédo Francis Kéré

Nadie en Gando, el pueblo de Kéré, tenía estudios superiores. Él pudo estudiar por ser el primogénito del jefe. Por eso cuando se hizo arquitecto en Berlín regresó con donaciones para que sus 3.000 habitantes ayudaran a levantar esta escuela. Los niños movieron piedras, las mujeres llevaron agua y entre todos fabricaron los bloques de arcilla que aíslan un colegio coronado por un gran voladizo. El proyecto ganó el Premio Aga Khan. Hoy Kéré ha ampliado la escuela, construido una biblioteca, varios proyectos en Malí y da clases en la Universidad de Harvard.
2002. Catedral de Los Ángeles

Rafael Moneo

Eran las ciudades, no los arquitectos, las que se consagraban con la construcción de una catedral. La de Los Ángeles consagró, sin embargo, al único Pritzker español con un edificio que busca más ser eterno que moderno. La idea de lo espiritual y la entrega de un creador no creyente está presente en la luz cambiante, en los detalles y en la relación entre el templo y una ciudad poco humana. Fue significativo que el proyecto de Moneo venciera en el concurso al de Frank Gehry, vecino de la ciudad.
Estadio de Braga (Portugal) proyectado por Souto de Moura. / GETTY
2003. Estadio de Braga

Eduardo Souto de Moura

El padre de Souto veía los partidos desde fuera del viejo estadio. Insertando el estadio en el paisaje abrupto de una antigua cantera, el arquitecto no solo arraigó, y camufló, la invasión de un gran volumen, también logró una grada popular, en lo alto de la colina, para los que, como su padre, no pueden pagarse una entrada. La arquitectura del espectáculo se deja penetrar por la realidad en este trabajo del portugués.
2004. Biblioteca de Seattle

OMA

La modernidad arquitectónica aportó flexibilidad a los grandes edificios, pero les restó carácter. Esta biblioteca trata de solucionar esa pérdida convirtiéndose en icono urbano (en su relación con la ciudad) y en espacio público (en su relación con el usuario). Con aparcamiento en el sótano, jardines interiores, cafetería y una terraza mirador distribuidos en cinco plantas forradas con vidrios sujetos a una trama en diamante, Rem Koolhaas quiso reinventar el acceso a la información y el rol social de las bibliotecas.
Monumento a los judíos de Europa asesinados, en Berlín, obra de Peter Eisenman. / GETTY
2005. Monumento en Berlín

Peter Eisenman

Delante del Parlamento, el monumento a los judíos de Europa asesinados es una manzana urbana sin construir, a la vez que un recuerdo y un aviso contra el olvido. Eisenman ideó una intervención abstracta: 2.711 bloques de hormigón que remiten a lápidas o a muros y construyen una retícula de calles estrechas en las que uno se pierde porque la topografía del suelo no es llana. Algunos visitantes sienten encierro, dolor y soledad, mientras los niños juegan a perderse en el laberinto. En el borde de sus 19.000 metros cuadrados, los bloques son bajos, la gente se sienta en ellos y crece algún árbol. Como en los recuerdos, el límite entre la realidad y la memoria se va mezclando con el tiempo.
La T4 de Barajas (Madrid). / ULY MARTÍN
2006. T4 de Barajas

Estudio Lamela y R. Rogers

Este edificio descomunal con vistas a los aviones y luz natural simbolizó el despegue de una ciudad (Madrid) y de un país (España) en un tiempo en el que la construcción de aeródromos innecesarios contribuyeron a su ruina. La T4 es una lección de diseño cuidado y sostenible, y a la vez, un puente con América Latina que permite disfrutar de la arquitectura desde el minuto cero de muchos viajes.
2007. New Museum, Nueva York

SANAA

Una década después del espectacular Guggenheim de Bilbao, Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa defendieron el museo introvertido, no como un búnker, sino como un cúmulo de sutilezas. Convertido en reclamo nocturno, su edificio al sur de Manhattan, entre Chinatown y Little Italy, se relaciona con la ciudad a partir de la luz y las vistas que se cuelan por los lucernarios que dejan libres sus plantas, apiladas como cajas.
Estadio olímpico de Pekín, conocido como “el nido de pájaro”, de los suizos Herzog & De Meuron. /GETTY
2008. Estadio de Pekín

Herzog & De Meuron

Ningún edificio deshace mejor la separación entre el arte y la arquitectura. La colaboración con el artista chino Ai Wei Wei permitió a los arquitectos suizos tejer la malla estructural que envuelve el estadio evocando un inmenso nido. Así fue bautizado por los pequineses y tras los Juegos Olímpicos de 2008 se ha convertido en icono urbano.
2009. Centro de interpretación en Mapungubwe (Sudáfrica)

Peter Rich

La mano de obra local está presente en las 200.000 piezas cerámicas que forran el interior de las cúpulas, cuyos montículos emulan las formaciones arenosas de Mapungubwe, un pueblo patrimonio de la humanidad. En 30 años como profesor, Peter Rich ha liderado una campaña para salvar la arquitectura popular sudafricana. Su centro para visitar la zona fue elegido el mejor edificio de 2009 por el World Architecture Forum.
2010. Comunas de Medellín

Gian Carlo Mazzanti y otros

La Bienal Iberoamericana de 2010 llevó a arquitectos de todo el mundo a visitar una recuperación urbana hecha a mano en el barrio de Santo Domingo. La espontaneidad define la periferia de Medellín, donde se ha visto que la autoconstrucción dirigida por arquitectos puede mejorar la vida de quien tiene poco y cuánto puede aprender la ciudad formal —la nuestra— de esas formaciones que se van dibujando con la acción ciudadana. El metrocable lleva a la Biblioteca España de Gian Carlo Mazzanti, el icono del barrio, pero la visita está en las calles.
Beekman Tower, de Frank Gehry, en Manhattan (Nueva York). / GETTY
2011. Beekman Tower

Frank Gehry

Tras más de una década de proyectos que recordaban al Guggenheim de Bilbao, un Frank Gehry octogenario firmó en el sur de Manhattan este rascacielos de 76 plantas con apartamentos, una escuela y hasta un hospital. Las curvas de la estructura de hormigón armado de la torre rompen con la imagen de los rascacielos fríos con fachada de vidrio y acercan esta tipología al diseño orgánico y plástico del famoso arquitecto. Nuevo símbolo en la línea del horizonte neoyorquina, la torre inaugura una etapa de rascacielos de autor.
2012. Auditorio de Cartagena

Selgascano 

Auditorio de Cartagena (Murcia) proyectado por los madrileños Selgascano. / GETTY
Pocos edificios señalan con tanta claridad y tan poco ruido el paso al siglo XXI en la arquitectura. No es solo el cambio de materiales lo que habla en este buque varado con fachada de metacrilato, es la combinación entre industria y naturaleza la que desordena el contacto con el mar y el hecho fundamental de que el espectáculo está no en el rostro, sino en el interior del edificio. La gran arquitectura de este palacio de congresos de Cartagena hay que visitarla. No puede resumirse en una postal.
2013. Puerto de Marsella

Michel Desvignes

La arquitectura con que se cierra este viaje en el tiempo y el espacio no se ve. Ese es su mejor legado. Como parte de la capitalidad cultural europea de 2013, Marsella ha expulsado los coches de su vieux port conquistando una de las mayores plazas de Europa. El paisajista Michel Desvignes defiende una arquitectura hecha a mano (con adoquines) y para siempre. En este espacio abierto se pierde la pérgola high tech de Norman Foster, que ofrece techo y sombra en un rincón y que cierra, como un bucle preciso, el viaje por 15 años de arquitectura que hay que ver.

Nueva York corta la cinta del primer edificio en la zona cero


La enorme herida que se abrió en el bajo Manhattan tras el derrumbe de las Torres Gemelas cicatriza. O al menos se cierra físicamente. Pasados doce años de los atentados del 11-S, se inaugura en la zona cero el primer edificio de oficinas: el 4 World Trade Center, una estructura de 300 metros de altura diseñada por el renombrado arquitecto japonés Fumihiko Maki.
Es un paso decisivo en el renacimiento del distrito financiero. El 4 WTC se erige, tras cinco años de trabajo, en la esquina opuesta donde se alza la Torre de la Libertad, el rascacielos más alto del hemisferio occidental, de 540 metros (ó 1.776 pies, cifra que coincide con el año de la Declaración de la Independencia), que se inaugurará a comienzos de 2014.
El complejo de oficinas de 72 plantas está al sureste en el World Trade Center, cruzando desde la Torre Uno las cascadas del memorial dedicado a las víctimas del atentado. La estructura tocó su punto más alto en junio del año pasado. La transformación de este vecindario está siendo considerable, y pretende convertirse en todo un modelo del desarrollo urbano.
Cuando el cielo despejado se refleja en sus cristales de cuatro metros, parece como si desapareciera, una presencia efímera, como señalan sus creadores
Como señalan los promotores del proyecto, lo que sucede en el bajo Manhattan simboliza el espíritu del neoyorquino, que nunca se rinde. En la última década, se dobló el número de personas que viven en la zona más baja de la isla. Lo que tampoco es un secreto, es que los nuevos edificios del WTC tienen que competir comercialmente con los que se levantan en Midtown.
El 150 Greenwich Street, de 214.000 metros cuadrados y un coste de 1.670 millones de dólares, es propiedad de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey. La ocupación es del 40%. Llevará casi un año hasta que las primeras oficinas empiecen a ser ocupadas. Es en ese momento se espera empezará a funcionar la estación diseñada por el español Santiago Calatrava.
El 4 WTC tiene un diseño muy limpio y minimalista. La fachada que mira al Memorial es sobria, sin elementos externos. En la base es un paralelogramo, que se estrecha después a dos tercios de altura para convertirse en un trapezoide. Cuando el cielo despejado se refleja en sus cristales de cuatro metros, parece como si desapareciera. Una presencia efímera, como señalan sus creadores.
El mismo efecto se quiere conseguir en el lobby, el más grande en volumen en Manhattan. La pared de granito pulido en la recepción refleja los árboles del parque memorial. En el techo, flota una obra en titanio del artista japonés Kozo Nishino. Y al fondo del corredor que lleva a los ascensores, una pantalla que va del suelo al techo reproduce cascadas de agua, árboles y el cielo, que se reflejan sobre las paredes de madera.
El 150 Greenwich Street, de 214.000 metros cuadrados y un coste de 1.670 millones de dólares, es propiedad de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey
El particular diseño de la estructura interna de esta fortaleza de cristal da un efecto expansivo del espacio de oficinas. Impone la vista de la Torre Uno al noroeste y la panorámica al ganar altura. En el piso 57 se abre una terraza cuando el esqueleto del rascacielos cambia de forma, desde la que se ve el norte de la isla, Nueva Jersey más allá del Hudson y Queens mientras se refleja en la fachada la Torre de la Libertad. Será de uso privado del inquilino.
El primer nuevo edificio que se inauguró en el zona cero fue el 7 WTC, en mayo de 2006, pero este está fuera del sitio en el que se alzaban las Torres Gemelas. La Torre 4 no solo es uno de los más avanzados y “verdes” del momento. Otro de sus atractivos es, precisamente, tener a los pies un acceso directo a casi todas las líneas de la enorme red de metro de Nueva York.
Junto a la estación de Calatrava, sigue a nivel de suelo la obra del complejo adjudicado al arquitecto Norman Foster (2 WTC) mientras avanza hacia su finalización otra estructura diseñada por Kohn Pedersen (5 WTC), que sustituye el edificio que ocupaba Deutsche Bank. El proyecto para la reconstrucción de la zona cero incluye uno más diseñado por Richard Rogers (3 WTC), cuya obra está parada en la octava planta a la espera de inquilinos.
La Torre 4 es la más simple de todas. Larry Silverstein, el promotor del World Trade Center, explica que todos estos nuevos edificios con corazón de cemento armado “están construidos para salvar personas”. Es también una declaración de optimismo, tras una década dominada por una airada confrontación en la ciudad a la hora de perfilar y ejecutar el plan para resucitar la zona cero.
Lo único que todo el mundo tenía claro es que había que resolver todos los errores que se cometieron hace medio siglo en la construcción de la Torres Gemelas y que debía darse con una fórmula que permitiera explota comercialmente los edificios a la vez que se preservaba la dignidad de un espacio que los neoyorquinos consideran una especie de santuario.

Arquitecto español diseña una ciudad para el fin del mundo

Very Large Structure
Tenemos mucha información en mente sobre escenarios apocalíticos, porque no es poco lo que se habla sobre el tema en películas de ciencia-ficción o inclusive de manera más formal. Mucho se ha dicho sobre plantear escenarios del fin del mundo para responder a las preguntas que involucran la necesaria respuesta de saber como sobreviviríamos.
Sin embargo, al día de hoy todo sobre el tema es mayormente fantasía, a pesar de las muchas pruebas que se han hecho, ya sea mentales o en la práctica (algunos reality shows sobre sobrevivencia podrían ser un comienzo). Pero ha sido Manuel Domínguez quien ha puesto sobre la mesa quizá el proyecto más viable para sobrevivir a la hecatombe.
Very Large Structure
Domínguez es una arquitecto español  de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura (ETSA), ubicada en Madrid, quien ha presentado un proyecto poco más que impresionante sobre una alternativa para salvar a la humanidad; se trata de un proyecto de ingeniería y arquitectura muy impresionante, sobre una ciudad gigante móvil y autosuficiente.
Claro, no es la primera vez que algo de esta magnitud se propone, pues fue el arquitecto británico Ron Herron en la década de los 60′s el primero en proponer la idea de diseñar y construir una gigantesca ciudad, de donde sus habitantes no tuvieran que salir a terreno peligroso, por así decirlo. La idea ha inspirado muchas películas, pero nada serio aún.
Very Large Structure
La ciudad rodante propuesta por Domínguez, de 35 años, tendría capacidad para albergar a 5,000 habitantes, siendo completamente autónoma y contando con unas orugas de tractor gigante para desplazarse por el planeta. El proyecto lleva por nombre Very Large Structure y requirió dos y medio años.
Domínguez indica que su proyecto es casi como una crítica al proyecto final de carrera, donde piden proyecto realistas pero que nunca se construyen, por lo cual decidió proponer una ciudad gigantesca de fantasía, pero con todos los planos de la misma por si alguien quisiera construirla algún día pudiera hacerlo.
Very Large Structure
El arquitecto no descarta que el proyecto requiera más investigación para llegar a ser realidad algún día, sobre todo para resolver el principal problema, que sería que el sistema motriz funcione aún cuando se ha calculado un peso de la estructura de 400,000 toneladas; pero sobre todo está consciente que quien la construya deberá tener dinero en exceso.